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domingo, 15 de noviembre de 2009

Mi confrontación con la docencia

Hola compañeros cursé la Licenciatura en Contaduría en el período 1992-1997, en el transcurso de dos años mientras me titulaba y obtenía mi cédula profesional, seguí trabajando como auxiliar contable, apoyé a los asesores de tesis en las revisiones sobre temas relacionados con finanzas, contabilidad, administración y educación, así nació mi interés por los proyectos de inversión, a partir de haber recibido mi cédula profesional ejerzo la profesión de forma independiente desde 1999 combinándola con asesorías en trabajos recepcionales para licenciaturas o maestrías, algunas de ellas relacionadas con el uso de los satélites en las telesecundarias, la comprensión lectora en niños de primaria, los hábitos de estudio en estudiantes de secundaria, entre otras.

Es hasta el año 2003 en el mes de septiembre que inicio mi trayectoria como docente en la educación media superior en el plantel Conalep Poza Rica en el Estado de Veracruz, lo que me motivó principalmente a decidirme, es el deseo de obtener un ingreso fijo extra, que me permitiera atender mi despacho, hogar y mi familia sin tantas complicaciones por estar sujeta a un horario de tiempo completo ya que consistía en dar clases sólo por horas.

En el mes de julio del 2003 me entrevisté con el jefe del departamento de formación técnica, entregué la documentación necesaria, ¡no tenía experiencia docente, ni cursos de formación! Me preguntaron: ¿Qué conoces de nuestro plantel? A lo que respondí que solo lo investigado por internet en el portal y como resultado de la entrevista me dijeron que si existía una vacante lo tendrían en consideración para contratarme. Sentí que no se presentaría la oportunidad pero me fui satisfecha de haberlo intentado.

A principios del mes de septiembre del mismo año, me llaman para que presentara mi examen de oposición a otro día indicándome el tema a desarrollar en un tiempo de 15 minutos, debido a que un maestro tenía problemas de salud y no podría cubrir los horarios con los grupos; preparé un plan de sesión, puesto que apoyaba a maestros en sus tesis y trabajos, conocía las partes principales del documento y estaba familiarizada con el uso de la herramienta de cómputo, diseñé una evaluación diagnóstica, material didáctico en láminas para rota folio y unas tarjetitas para el cierre del tema, al concluir me desconcertaron sus caras, hacían comentarios entre ellos, ¡no sabía que pensar!, por una parte veía satisfacción con mi presentación, por otra estaban muy serios, solo se limitaron a decir que en caso de aceptarme me lo harían saber.

A los tres días me comunican mi aceptación, era un viernes 12, me entregaron los horarios y la asignatura a impartir para iniciar un miércoles 17 de septiembre, estaba emocionada ¡mi primer día como maestra! Recuerdo que entrando al salón de clases, saludé, me presenté, tomé asistencia, cuando me interrumpen para pedirme que asistiera a una plática sobre el uso del pizarrón electrónico y proyector, misma que absorbió mi tiempo sin poder regresar al grupo. Es así como inicia esta aventura de ser docente y también comprendí que existen contingencias que pueden modificar tu planeación de clase.

El ser profesor me ha hecho sentir una responsabilidad con la sociedad, estar ante un grupo de personas que esperan mucho más del maestro, me siento comprometida a capacitarme constantemente no solo en lo relacionado a mi profesión sino en las estrategias que aplico para lograr un aprendizaje integral y en mi desempeño como tal.

El trabajar con jóvenes adolescentes no ha sido tarea fácil, el mantener la motivación hacia el estudio, el despertar su interés ha sido un gran reto, son personas con muchas ilusiones pero que también se dejan influir fácilmente por las amistades. Cada grupo, cada persona es diferente, interactuar de manera positiva con ellos, ganarse el respeto y la confianza es una gran labor.

El desempeñarme como docente me ha dado grandes satisfacciones, además de permitirme ver cuando culminan sus estudios de bachillerato saber que contribuí en parte a ese éxito, el asesorar grupos de trabajo e impulsarlos en el desarrollo de proyectos productivos, representa una de las más grandes satisfacciones con los logros obtenidos en el año 2004 cuando un pequeño grupo de estudiantes obtuvo el reconocimiento del primer lugar en un curso intramuros en el plantel con un proyecto, ese mismo proyecto obtuvo el primer lugar en un concurso a nivel regional con jóvenes emprendedores en el nivel medio superior y superior de la zona norte del Estado de Veracruz convocado por la Secretaría de Economía, y de participar en un concurso nacional con planteles Conalep de todo el país obteniendo el primer lugar y haciéndose acreedores a una beca de mil salarios mínimos, con la cual implantaron una microempresa y se auto emplearon, ha sido una gran experiencia apoyarlos en todo momento y ver como se desenvuelven en un medio competitivo.

No me siento satisfecha cuando un joven deserta en sus estudios, me pregunto ¿En qué fallé? principalmente ¿Cómo ayudar a un joven que tiene problemas y que no rinde en sus estudios?, ¿Cómo abordar esas situaciones sin que se genere conflicto de intereses?, porque a veces piensan que el escucharlos es pasarlos en la materia, que con hablar los padres de familia con uno aunque el joven no trabaje ya con eso van a aprobar, por más que insisto en explicarles el tema, pedirles que traigan su material para trabajo o incluso facilitárselos, parece que no hay avance, están ausentes.

Otro aspecto el cual me gustaría mejorar más es el manejo de estrategias de aprendizaje variadas, con la intención que desarrollen sus competencias y no caer en la monotonía de la enseñanza tradicional. Por ello inicié la especialidad en Estrategias Centradas en el Aprendizaje.

Los grupos numerosos, la escases de recursos en infraestructura, eso está fuera de mis manos aunque no deja de ser limitante.

Mi aventura de ser docente

Es verdad que la lectura “La aventura de ser maestro” te invita a reflexionar en muchos aspectos de nuestra aventura como docente, lo señala muy acertadamente, no sabemos, tengamos o no experiencias, con qué nos vamos a encontrar en el camino, cada grupo, cada persona y el contexto es diferente.

Encuentro muchas similitudes con la lectura, en mis inicios, aun con pocos años de experiencia, pero los suficientes como para decir que nunca acabo de aprender, viví temores, ansiedades, dificultades, me identifiqué perfectamente en muchas de las situaciones relatadas, la principal el cómo tener un manejo del grupo, mantenerlos siempre interesados, me preocupada por hacer desplazamientos en el aula, quería estar en todo, que no estuvieran haciendo otras tareas, enviándose recaditos, maquillándose en clase o dibujando, y más aún con la preocupación de disipar sus dudas con información cierta, estar siempre preparada y alerta.

Las primeras veces que observaron como daba una clase con la intención de evaluarme (acción que realiza un cuerpo colegiado cada semestre) me señalaron "muletillas", sugirieron modular el tono de voz con intención (el sonido de mi voz es suave) las primeras sesiones terminaba afónica.

Actualmente, ese "malestar docente" con la serie de dificultades que se presentan, aunque afectan la práctica, para afrontarlas, sigo en busca de nuevas estrategias, tratando de innovar ya con una mayor tranquilidad, me cuestiono constantemente, sigo en ese proceso constante, como lo señala la lectura de Freire, estudiando, me siento comprometida con el deber de prepararme y capacitarme, reconstruyendo mi camino para aprender con el acto de enseñar. Tratando de llevar a la práctica lo aprendido, aprendiendo de mis prácticas a través de experiencias propias y tomando de sus aportaciones lo que enrriquece a mi aprendizaje.